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Día Mundial del Medio Ambiente

Datos, anticipación y eficiencia: las claves para cuidar del agua y del entorno

Facsa ha consolidado un modelo basado en el conocimiento técnico, la mejora continua, la innovación y la digitalización, para prestar un servicio más preciso, aprovechar mejor los recursos y reducir el impacto

Facsa combina innovación y digitalización para hacer frente a los retos hídricos.

Facsa combina innovación y digitalización para hacer frente a los retos hídricos. / Mediterráneo

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Redacción

Redacción

Castellón

Gestionar el agua es mucho más que abrir el grifo y que salga agua. Detrás hay embalses, pozos, plantas de tratamiento, depósitos, tuberías, estaciones de bombeo, redes de saneamiento y depuradoras que funcionan cada día para garantizar el servicio y proteger el entorno. En un contexto marcado por la escasez hídrica, las lluvias cada vez más irregulares y la necesidad de hacer un uso más responsable de los recursos, mejorar la gestión del ciclo integral del agua se ha convertido en una prioridad ambiental. Cada fuga que se evita, cada metro cúbico que se reutiliza y cada proceso que consume menos energía contribuye también a cuidar el medioambiente. Esa es la línea de trabajo de Facsa donde gestiona servicios vinculados al ciclo integral del agua. Aunque cada localidad tiene sus propias características, el reto es común: conocer mejor el sistema, aprovechar mejor los recursos disponibles y reducir el impacto de la actividad sobre el entorno.

Con origen en Castellón y más de 150 años de trayectoria en la gestión del agua, la compañía ha consolidado un modelo basado en el conocimiento técnico, la mejora continua, la innovación y la digitalización. El objetivo es claro: prestar un servicio más preciso, aprovechar mejor los recursos disponibles y reducir el impacto de la actividad sobre el entorno. La clave está en conocer mejor lo que ocurre en cada punto del sistema. Hoy, los sensores, los sistemas de telecontrol, los contadores inteligentes, las plataformas de datos y la inteligencia artificial permiten obtener información en tiempo real sobre el comportamiento de las redes y las infraestructuras. Esto ayuda a detectar anomalías, anticipar incidencias, ajustar los tratamientos y tomar decisiones con mayor rapidez.

En la práctica, esta transformación permite pasar de actuar cuando aparece un problema a poder adelantarse a él. Una fuga, una presión anómala o un consumo inesperado pueden identificarse antes, lo que mejora el servicio y evita pérdidas innecesarias de agua.

Datos, anticipación y eficiencia las claves para cuidar del agua.

Datos, anticipación y eficiencia las claves para cuidar del agua. / Mediterráneo

Uno de los ámbitos donde estos avances resultan más visibles es la distribución de agua potable. Para mejorar el control de la red, Facsa trabaja con herramientas como la sectorización hidráulica, la telelectura y el análisis de datos. Dicho de forma sencilla: se divide la red en zonas más pequeñas para saber mejor cuánta agua entra, cuánta se consume y dónde puede estar produciéndose una incidencia.

Gestión diaria del servicio

En la capital de la Plana, esta manera de trabajar ya forma parte de la gestión diaria del servicio. La ciudad cuenta con 65 sectores hidráulicos que permiten controlar con mayor precisión el comportamiento de la red y actuar de manera más localizada ante posibles anomalías. Además, el 85 % del parque de contadores ya dispone de telelectura, una tecnología que facilita el seguimiento del consumo con datos reales y ayuda a detectar incidencias antes de que se conviertan en problemas mayores.

Esta evolución se ha visto reforzada con el Proyecto Estratégico para la Recuperación y Transformación Económica (PERTE) de digitalización del ciclo integral del agua de la ciudad de Castellón, SINARGIA. Solo en 2025 se instalaron 20.500 nuevos contadores inteligentes en Castellón. Para el servicio, esto supone disponer de más información para gestionar mejor la red. Para la ciudadanía, aporta más transparencia sobre el consumo y, para el entorno, una herramienta útil para favorecer un uso más responsable del agua.

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Cuidar el agua también significa darle nuevos usos siempre que sea posible. La reutilización del agua regenerada permite reservar el agua potable para los usos que realmente la necesitan y aprovechar recursos alternativos para otros servicios urbanos. En Castellón, el agua regenerada se utiliza para el riego de parques y jardines y para la limpieza de calles. El último año se emplearon más de 1 hm³ de agua regenerada -el equivalente a más de 400 piscinas olímpicas-, una cifra que demuestra el potencial de dar una segunda vida al recurso y reducir el consumo de agua potable en usos como el riego de zonas verdes o la limpieza viaria.. Cada metro cúbico reutilizado reduce la demanda de agua potable y contribuye a avanzar hacia una gestión urbana más circular.

Protección del entorno

La depuración también tiene un papel clave en la protección del entorno. Tratar correctamente el agua antes de devolverla al medio permite proteger ríos, barrancos, acuíferos y ecosistemas. Pero, además, las depuradoras son instalaciones con un consumo energético importante, por lo que mejorar su funcionamiento también ayuda a reducir la huella ambiental.

En la depuradora de Castellón, el 43% de la energía utilizada procede de fuentes renovables. Este dato refleja cómo la eficiencia energética se ha convertido en una parte esencial de la gestión del agua: no solo se trata de depurar mejor, sino también de hacerlo consumiendo menos recursos.

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En Facsa, la innovación y la digitalización se combinan con el conocimiento técnico de más de siglo y medio de actividad. Esta visión permite avanzar hacia una gestión más eficiente y preparada para afrontar sequías, lluvias intensas y mayores exigencias ambientales. Cuidar el agua no es solo preservar un recurso esencial. Es también reducir pérdidas, reutilizar, consumir menos energía, proteger los ecosistemas y planificar infraestructuras mejor adaptadas al nuevo contexto climático.

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