El agua en la era del dato: Castellón digitaliza su ciclo
Tecnología, sensores y modelos predictivos permiten anticipar sequías, detectar fugas o simular inundaciones y mitigar el impacto de los extremos climáticos

La innovación tecnológica permite avanzar hacia un sistema hidráulico más eficiente y adaptado a la nueva realidad climática. / Facsa

Bajo las calles de muchos municipios de la provincia de Castellón circula hoy una red invisible de infraestructuras, sensores y datos que permite saber con precisión qué está ocurriendo con el agua: cuánto se consume, cómo se comportan las redes o qué sucede en las captaciones que garantizan el suministro.
La innovación tecnológica y la digitalización son elementos clave
Ese conocimiento se ha convertido en uno de los pilares sobre los que se construye la resiliencia hídrica en un contexto marcado por la creciente incertidumbre climática. Sequías más prolongadas, lluvias torrenciales o cambios en los patrones de consumo obligan a replantear cómo se gestionan los recursos hídricos.

La innovación tecnológica permite avanzar hacia un sistema hidráulico más eficiente y adaptado a la nueva realidad climática. / Facsa
En este escenario, la innovación tecnológica y la digitalización ya son elementos clave del sector del agua para anticipar problemas, optimizar el uso del recurso y mejorar la capacidad de respuesta de las infraestructuras hidráulicas.
En Castellón, muchas de estas soluciones se están desplegando de la mano de Facsa, compañía con más de 150 años de experiencia en la gestión del ciclo integral del agua, que trabaja junto a administraciones locales y provinciales para impulsar un modelo de gestión cada vez más inteligente, eficiente y preparado para afrontar los desafíos climáticos.
Laboratorio de innovación
La capital de la Plana se ha convertido en uno de los principales espacios donde se desarrollan y ponen a prueba muchas de estas soluciones tecnológicas. Su sistema de abastecimiento presenta una singularidad poco habitual: depende íntegramente de recursos subterráneos. Quince pozos captan el agua procedente de la masa subterránea de la Plana de Castellón, un sistema hidrogeológico complejo cuyo equilibrio depende de factores como la recarga natural del acuífero, la presión sobre las captaciones o las condiciones climáticas.

La transformación tecnológica se ha visto acelerada gracias al PERTE de digitalización del agua. / Facsa
Para garantizar su seguimiento, Facsa desarrolla un sistema avanzado de monitorización que permite observar el comportamiento del acuífero prácticamente en tiempo real. A través de sensores instalados en los pozos se registran variables como el nivel del agua, el caudal o distintos parámetros de calidad.
Facsa avanza hacia servicios cada vez más inteligentes y resilientes
Toda esta información se integra en modelos hidráulicos que permiten generar mapas dinámicos de piezometría y calidad del agua, ofreciendo una visión global del estado del acuífero y de su evolución. Gracias a estas herramientas es posible simular distintos escenarios de funcionamiento del sistema y prever cómo podría evolucionar ante cambios en la explotación o en las condiciones climáticas, avanzando hacia una gestión basada en la anticipación.
Contadores inteligentes
El conocimiento del sistema hidráulico no se limita al subsuelo. También se extiende a la red de distribución que lleva el agua hasta los hogares. En Castelló de la Plana, más de 77.000 viviendas cuentan ya con contadores inteligentes, lo que representa alrededor del 75 % del parque total de contadores de la ciudad.
Esta transformación tecnológica se ha visto acelerada en los últimos años gracias al proyecto de digitalización del ciclo urbano del agua impulsado por el Ayuntamiento de Castelló y Facsa. Se trata de una iniciativa respaldada por el Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico y financiada por los fondos Next Generation de la Unión Europea a través del PERTE de digitalización del ciclo del agua.

La nueva sede de Facsa se encuentra en la avenida Castell Vell, número 35, de la capital de la Plana. / Facsa
Los ejemplos de Alcalà-Alcossebre y l'Alcora
Más allá de la capital, la digitalización del ciclo del agua se está extendiendo por distintos municipios de la provincia. En Alcalà-Alcossebre, por ejemplo, la compañía está ejecutando un proyecto financiado a través del PERTE concedido por la Generalitat Valenciana. Incluye la instalación de sensores multiparamétricos para monitorizar la calidad del agua en la red, dispositivos para medir consumos en los depósitos y limnímetros que permiten cuantificar vertidos en el sistema de saneamiento.
Otro ejemplo se encuentra en l’Alcora, donde el PERTE ha permitido desplegar sensores de presión en la red de abastecimiento, sensores de nivel en captaciones y analizadores para monitorizar el consumo energético de las instalaciones. En el sistema de saneamiento también se han instalado limnímetros para medir vertidos en la red de alcantarillado. Gracias a estas tecnologías, los municipios pueden disponer de información en tiempo real sobre el comportamiento del sistema hidráulico, facilitando una gestión más preventiva y eficiente.
La digitalización del agua también está llegando a los municipios de menor tamaño gracias a proyectos impulsados a escala provincial. La Diputación de Castellón está desarrollando un proyecto de digitalización del ciclo urbano del agua que permitirá mejorar la monitorización y gestión de infraestructuras hidráulicas en 126 municipios de la provincia, beneficiando a cerca de 190.000 habitantes.
Innovar para anticiparse
- La necesidad de este tipo de herramientas es cada vez más evidente en un contexto climático marcado por una creciente variabilidad. Tal y como recoge el estudio sobre el impacto de los extremos climáticos en los recursos hídricos elaborado por Facsa junto a la consultora Red2Red, España se encuentra entre los países europeos más expuestos a fenómenos meteorológicos extremos, con sequías recurrentes y lluvias intensas que ponen a prueba las infraestructuras hidráulicas.
- Ante este escenario, la digitalización de redes, el uso de sensores, el análisis de datos o la simulación de escenarios se consolidan como herramientas clave para reforzar la resiliencia de los sistemas urbanos del agua.
- En la provincia de Castellón, la combinación de innovación tecnológica, conocimiento técnico y colaboración entre administraciones y empresas especializadas está permitiendo avanzar hacia un modelo de gestión más eficiente y preparado para afrontar los desafíos del clima.
- Para Facsa, iniciativas como estas reflejan el camino que está siguiendo el sector: avanzar hacia servicios cada vez más inteligentes, resilientes y basados en datos para garantizar la seguridad hídrica en un contexto de creciente incertidumbre climática.
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